Un contrato de prestación de servicios es de carácter civil, ello quiere decir que en este no hay una relación laboral o de trabajo, sino que se contrata a una persona para que de manera independiente realice una actividad o servicio. 

Dentro de este contrato existen dos partes: El/la contratista y el/la contratante. Siendo el primero quien se obliga a realizar una actividad o servicio a favor del segundo. De esta manera, el/la contratante reconoce una contraprestación, pago, u honorarios a favor del contratista. 

En vista de que es un contrato civil, el contratista debe pagar su seguridad social, es decir, salud, pensión y riesgos laborales de manera independiente. 

Es importante resaltar que existen muchos casos en los que se utiliza el contrato de prestación de servicios para encubrir una relación laboral. Por ende, si dentro de un contrato una persona presta el servicio de manera personal, es decir que realiza la actividad por sí mismo, y dicha actividad la efectúa bajo una dependencia y subordinación del empleador quien le imparte órdenes y directrices, y si recibe una contraprestación o salario, ambas partes se encuentran inmersas en un contrato laboral, y no uno de prestación de servicios. 

En  ese sentido, el trabajador puede acudir ante el Ministerio del Trabajo o ante B&C Abogados, para solicitarle al empleador el reconocimiento de las vacaciones, primas, cesantías, intereses a las cesantías, y los pagos correspondientes a salud, pensión y riesgos laborales durante toda la relación de trabajo. 

De ese modo, no interesa el nombre que las partes le hayan dado al contrato, ya que prima la realidad.