Un contrato de obra o labor, es aquel en el que se vincula a una persona para que realice una labor o una actividad determinada, sin pactar un plazo o término de duración. Es decir que la relación laboral se termina una vez finalice la obra o labor. 

Una de las principales diferencias con el contrato laboral a término fijo, es que en este debe quedar estipulado un plazo o término de duración, y que en el mismo, se emplea a una persona para realizar una o varias actividades que no necesariamente pueden finalizarse o terminarse. 

Es así que ambos contratos son laborales, y por ende debe reconocerse a favor del trabajador las primas de junio y diciembre, las cesantías y sus intereses, las vacaciones, y los aportes a salud, pensión y riesgos laborales.